sábado, 15 de octubre de 2016

¿Cómo (leches) se escriben los acentos?


La RAE define el sustantivo "acento" con hasta ocho acepciones distintas, pero el acento que hoy me preocupa es el que aparece en la quinta y la sexta:
5. Conjunto de particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que caracterizan el habla de un país, región, ciudad, etc.
6. Peculiar energía, rimo o entonación con el que el hablante se expresa según su estado anímico, su propósito, etc.
En el momento en el que el acento trasciende de lo personal y se convierte en un fenómeno social nos encontramos ante algo mucho más importante que una forma de hablar: una seña de identidad. El acento nos permite identificar a las personas que vienen de otros lugares y también reconocer a nuestras paisanas. El acento nos hace sentir extraños cuando viajamos y cómodos cuando volvemos al hogar. El acento nos define.

Relacionada con esta cuestión está la del dialecto, al que la RAE se refiere como “variedad de un idioma que no alcanza la categoría social de lengua”. Ambos son conceptos que se solapan en la práctica, ya que un determinado acento puede formar parte de las características de un dialecto, aunque no todos los acentos conforman un dialecto per se.

Si los acentos son una parte tan importante de lo que nos define también será un factor a tener en cuenta al diseñar personajes. El acento de los personajes nos ayuda a ubicarlos sin tener que malgastar palabras en explicaciones, como en la serie Juego de Tronos y el uso del acento norteño. Se trata de un recurso que, bien aprovechado, nos ayudará a dar realismo y profundidad a nuestras obras.

Mi preocupación por el tema nace de la novela que estoy escribiendo ahora. Sin entrar en muchos detalles, puedo contar que parte de la acción se desarrolla en un lugar llamado La Herradura. Esta población creció alrededor de una ciudad fortificada (Atlántica), y la construyeron los inmigrantes que intentaban acceder a la ciudad principal pero no se les permitió. Por su propia historia está claro que en La Herradura deben hablarse idiomas y dialectos de todo el mundo. Ignorar este hecho en la narración no sería solo etnocentrista, sino que además perdería una oportunidad maravillosa de mostrar un lugar con toda su riqueza y diversidad cultural. No me vale decir que La Herradura es un lugar diverso si eso no se nota en el texto, y la forma de que se note pasa por representar tantas formas de hablar como personajes de distintos lugares aparezcan en la historia. 

Espero no haberte parecido una persona que le da muchas vueltas a detalles, porque estarías en lo cierto. Una vez claro que tenía que incluir la diversidad pasé a preguntarme cómo sería la mejor forma de representar las hablas de La Herradura. Y es que, ¿cómo se escriben los acentos? ¿Es mejor utilizar las acotaciones en los diálogos para marcarlos? ¿Quizá lo ideal sea hacer una transcripción fonética en el propio texto del diálogo? 

¿Quieres la respuesta? Pues no la hay.


No preocuparse, que no voy a dejar el artículo aquí. La investigación me llevó por muchos lugares de la amplia Internet sin encontrar ninguna respuesta satisfactoria. Lo más cerca que estuve fue con algunos artículos muy interesantes sobre transcripción de conversaciones o discursos, pero las reglas de la transcripción en esos casos no son las mismas que para la narrativa. También encontré este artículo sobre la transcripción de la fonética andaluza en la literatura que no tiene cabida en este artículo pero que recomiendo leer si el tema te llama.

En resumen, no existe una respuesta uniforme, oficial o correcta a esta cuestión. La única salida que nos queda es revisar las formas que utilizan quienes escriben para representar los acentos y, por lo que he podido observar, existen dos grandes grupos u opciones: 

-Modificaciones sobre el propio diálogo:
—¡Oh, un chiste muy «divegtido», «señog»Bagman!
—¿Un chiste? —repitió Bagman, desconcertado—. ¡No, no, en absoluto! ¡El nombre de Harry acaba de salir del Cáliz de Fuego!
Krum contrajo levemente sus espesas cejas negras. Cedric seguía teniendo el mismo aspecto de cortés desconcierto. Fleur frunció el entrecejo.
—«Pego» es evidente que ha habido un «egog» —le dijo a Bagman con desdén—. Él no puede «competig». Es demasiado joven.

“Harry Potter y el Cáliz de Fuego”, J.K. Rowling.

Esta opción consiste en dejar que sea el propio personaje el que desvele su acento en la forma de transcribir sus diálogos. Como se aprecia claramente en el fragmento destacado, la autora decidió sustituir las "r" por "g", imitando así la peculiar forma que tienen los francoparlantes de apañárselas con ese sonido concreto.

Ventajas: a quien lea el texto le va a quedar claro desde un primer momento que el personaje habla distinto y le costará más olvidar este rasgo. Además, quien escribe puede tener la tranquilidad de saber que lo lea quien lo lea entenderá que el acento del personaje aunque no conozca de antemano cómo suena.

Inconvenientes: si se abusa del recurso puede llegar a hacerse pesado y a entorpecer la lectura. No nos vale para marcar acentos que no hagan una sustitución “clara” de fonemas. En según que casos puede parecer una burla a las personas que tienen ese acento (desarrollaré este punto más adelante).

-Acotaciones entre los diálogos:
Me despido de ellos. Antes de llegar a la moto empieza a sonarme el móvil. ¿Quién decía que los martes eran tranquilos?
Aquí Victoria.
¡Eh, Vito! —dos palabras son más que suficientes para identificar a mi interlocutor. Su ronroneante (y deliberadamente exagerado) acento francés es inconfundible: Dom—. Estoy en el “Mamu” y no te veo por aquí, ¿estás en casa?
Hoy trabajo. Acabaré tarde.
Fragmento propio
Volvemos a tratar el acento francés en este ejemplo, aunque aquí lo que nos marca el acento de quien dice la frase es la acotación. El texto del diálogo no está modificado y no hay nada fuera de la acotación que nos recuerde cómo habla Dom. 

Ventajas: la lectura no se hace cansina en caso de que el personaje tenga mucho diálogo. Este sistema no depende de que el acento a transcribir tenga algunas señas propias fácilmente identificables.

Inconvenientes: el impacto que cause en la comprensión del texto dependerá de que quien lo lea conozca cómo debe sonar ese acento.

¿Y qué prefieren los lectores? Para poder recabar el mayor número de opiniones posibles lancé la siguiente encuesta en Twitter.
No solo el resultado fue tan ajustado como veis, sino que las propias respuestas también estaban divididas con argumentos muy válidos en ambos bandos e incluso nuevas cuestiones:






¿Qué hacemos entonces? Las opciones están encima de la mesa y supongo que la elección dependerá de lo que quien escribe quiera transmitir o la clase de público al que quiera llegar. En mi caso (¡aquí hemos venido a hablar de mi libro!) la elección se va a quedar en un término medio.

Una de las cosas que me ha llamado la atención sobre las respuestas a la encuesta es que la gente que encontraba ofensiva la transcripción en el diálogo solía ser de lugares con acento propio del que la gente se ríe, como Andalucía. Esta es una cuestión que me toca bastante de cerca como albaceteña que pronuncia la palabra “escribir” como “egggcribir”. La gente de fuera se ha reído alguna ver de mí por ese tema, así que entiendo la queja y voy un paso más allá: ¿y si la transcripción del acento se mezcla con el racismo o con el clasismo?

En España, por ejemplo, se ha utilizado la figura del andaluz en ficción para representar a las clases populares, a la gente de origen rural y paleta, muchas veces como alivio cómico de la trama. ¿No nos suena también al tópico de persona negra que dice cosas graciosas en las películas americanas? Estos estereotipos están ahí, en el imaginario colectivo, y utilizar un diálogo con el acento transcrito puede hacernos caer en ellos aunque no fuera nuestra intención en un primer momento.

Por lo que a mí respecta, no me gustaría que un detalle tan nimio de la narración despertara los prejuicios de mis lectores, habiendo alternativas como la que al final he decidido usar:

-Modificar la sintaxis de las oraciones: determinados dialectos usan la sintaxis de una forma particular, ¿por qué no aprovechar esto para dejar claro que se trata de un personaje con acento extraño? Por ejemplo, en el dialecto de español dominicano, se coloca el sujeto antes que el verbo en las oraciones interrogativas (¿Cómo tú estás?, ¿Qué tú vas a tardar?).

-Incorporar expresiones propias del lugar: esta puede parecer una de las técnicas más evidentes, pero al final muchos textos se quedan con añadir algún "ojú" suelto cuando el personaje que habla es andaluz. Si queremos hacer las cosas bien nos lo tenemos que tomar un poco más en serio.

-Pulir las acotaciones: no limitarme a decir “tenía acento de X lugar”, sino explicar de forma sutil en qué consiste ese acento. Si el personaje es de China, las acotaciones pueden indicarnos que habla muy deprisa o que no pronuncia bien la "r". También hay que tener cuidado con este punto para no caer en estereotipos ofensivos, porque siempre hay personas que hablan otras lenguas perfectamente.

En definitiva, lo que quiero hacer es documentarme para convertir la forma de hablar de los personajes en algo lo más vivo posible. ¿Y dónde se puede conseguir toda esa información?

-Bases de datos de Internet: ¿Conocías el Catálogo de voces hispánicas del Instituto Cervantes o el Atlas interactivo de la pronunciación del Español? Son herramientas que recogen la forma de hablar de hispanoparlantes de todo el mundo, incluyendo expresiones y documentos gravados. ¿Y qué me dices de las páginas de Wikipedia dedicadas a los dialectos, como esta del murciano? ¿Y diccionarios regionales como “El Bienhablao”?

-Material audiovisual: puedes probar a buscar canales de Youtube de personas que hablen con el acento que quieres representar y tomar ideas de ahí, o incluso descargar alguna serie de televisión del sitio en cuestión.

-Redes sociales: si tienes la suerte de conocer a personas de los lugares que intentas representar, aprovecha y pregúntales cómo lo harían o pídeles que repasen tus textos para comprobar si han quedado naturales o correctos.

Vivimos en la época más conectada de la historia, ¡vamos a aprovecharlo!

Toda esta información incluso nos puede valer para crear nuestros acentos y dialectos de fantasía, inspirándonos en los reales. Antes ya he mencionado el ejemplo de Juego de Tronos, pero también nos encontramos que en las películas de El Señor de Los Anillos Peter Jackson ordenó a los actores que hacían de hobbits, elfos o magos usar un acento distinto (de Inglaterra) al de los actores que interpretaban humanos (de EEUU o de Australia).

Y tú, ¿ya has decidido cómo escribirás los acentos?

8 comentarios:

  1. Articulazo donde los haya.
    La verdad es que es un tema complejo y da mucho de sí. Yo, como andaluz, odio que se nos ponga de catetos y veo patético cuando ponen a un madrileño imitando nuestro acento en una serie de televisión. Mezclan características del gaditano con el sevillano. Y olvidan rasgos del resto de provincias que poco tienen que ver.

    Los dialectos son muy complejos: en Sevilla capital se sesea, en los pueblos se cecea. Y son solo unos unos kilómetros (a veces menos) de distancia.

    Me gusta más tu idea de utilizar rasgos de la zona, palabras que se usan más en una región que en otra. Decir "la guagua" es más llamativo que todos los intentos de transcribir el acento canario, por ejemplo.

    Pues eso, que me ha encantado el artículo.

    ¡Un abrazo!

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    1. Muchas gracias, Rafael! El caso es que, como decía arriba, a los que somos de zonas con forma de hablar raro estos temas nos tocan más de cerca y nos fijamos más en ello.

      Me alegro de que te haya gustado, un beso!

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  2. Tu planteamiento me gusta bastante. Creo recordar que yo alguna vez he escrito con acotaciones y siendo un poco más detallista con la forma de hablar. Aunque mi idea eso sí, era porque hablaba así de forma característica, no porque fuera un lenguaje o dialecto.

    Y sí, como dice Rafa, se tiene una idea muy equivocada del andaluz en el mundo del cine o las series sobretodo. Me estoy acordando de cierta a actriz en cierta serie/culebrón que hacía tan mal el acento que me daban muuuchas ganas de asesinarla. Se tiende, efectivamente, a pensar erróneamente a que todos los andaluces hablamos como un sevillano medio (el ojú o el ozú es muy de ellos) y resulta que no, que un gaditano habla de una manera y un malagueño de otra. Y no es en la forma de hablar, en el seseo o el ceceo, basta con el tono de hablar, de otros matices. Puedes hablar todo lo bien que puedas que cualquier persona de otro lugar de España sabe perfectamente de donde vienes con oírte hablar un poco.

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    1. Pues precisamente de eso hablaba uno de los artículos que he enlazado por arriba, de lo mal representado que está el dialecto andaluz en la ficción, no ya solo por el estereotipo, sino también por la forma incorrecta en que se plasma.

      A ver si entre todos los que escribimos lo vamos arreglando! :)

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  3. Lo mejor que he leído sobre el tema. Desde hace algún tiempo también he venido empapándome sobre el tema, y aunque en algunos relatos he usado las acotaciones, también me he valido de los diálogos para ello. Creo que depende del tono en que escribas, la versatilidad del autor para sonar natural y el tema del que hables. Sin más me ha encantado y no entiendo cómo no llegué antes a tu blog

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    1. Muchas gracias por tu comentario! Me alegro de que te haya parecido interesante y que te haya gustado el blog, no publico muy a menudo pero siempre es agradable contar con nuevos visitantes.

      Un saludo!

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  4. Genial. Precisamente tengo un personaje secundario francés y me preguntaba cómo abordar el tema del acento. Muchas gracias por esta entrada tan completa

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    1. Gracias a ti por leerla, me alegro de que te haya sido útil!

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