domingo, 31 de enero de 2016

Cookies energéticas y blanditas.


Sé que la pinta no es gran cosa, ¡te prometo que son deliciosas!

Me encantan las cookies, pero las de verdad. ¿Qué es eso de llamar cookies a un mazacote duro y seco solo porque lleve pepitas de chocolate? Y no, no me vengas con que cookie es un anglicismo, que por qué no uso la palabra galleta, que mimimimi mememememe. Una cookie es una galleta, sí, pero igual que no todos los bizcochos son una tarta, no todas las galletas son cookies. Las cookies son un pedacito de cielo, no me lo compares. Son blanditas, jugosas, con una miga gruesa que se espizca sin soltar polvo. Y, por supuesto, con pepitas de chocolate. Por eso me da rabia infinita cuando pago 2 € por una galleta que quiere ser cookie pero no llega a la C. Y por eso, no hay mejores cookies que las que haces en casa.

jueves, 21 de enero de 2016

#1

En algún momento he comentado que tengo aficción por la escritura. En realidad, llevo inventando historias desde que recuerdo, y escribiendo desde que aprendí. En casa tengo cuentos escritos de mi puño y letra (no muy buena, todo hay que decirlo) desde los 9 años. No me imagino cómo sería la vida sin tener a mis personajes dando vueltas por mi cabeza. Son tan reales como cualquier persona que conozca de verdad.

La idea de escribir algo de Ciencia-Ficción empezó a rondarme la cabeza en 2007, año del que datan mis primeros bocetos al respecto. Pero aún quedaba mucho por madurar y pensar. Así que seguí dibujando, pensando en el mundo en el que quería que se desarrollara, diseñando a mis personajes.



jueves, 14 de enero de 2016

Paolo Bacigalupi y el mundo que se nos hunde.

Hoy vengo a hablar del que es uno de mis autores favoritos del momento. Aunque sólo he leído dos de sus obras (¡poser!), tiene un estilo que me ha atrapado completamente, del que una parte fundamental es la cuidada ambientación. El hombre en cuestión se llama Paolo Bacigalupi.

La mayoría de sus obras se desarrollan en nuestro mundo, en un futuro no lo suficientemente lejano, tras finalizar "La era de la aceleración". El agua de los polos ya se ha fundido, elevando el nivel del mar y haciendo desaparecer ciudades enteras. La ingeniería genética ha avanzado y permitido crear híbridos humanos, como chicas mecánicas y medio hombres, para uso y disfrute de los bolsillos más abultados. Las semillas solo pueden plantarse pagando las patentes, y el trigo, la soja y la madera son propiedades privadas, condenando a poblaciones enteras a morir de hambre por no poder cultivar su sustento. Las personas de las capas más bajas de la sociedad viven de reciclar los restos de lo que un día fue el progreso. Un mundo tallado por y para un capitalismo brutal que se niega a morir, y se alimenta de destrucción. Una ambientación que en ningún momento se hace extraña, que siempre es familiar y creíble. Abrá quién lo considere distópico, pero no es mi caso. Es, simplemente, el mundo que llegará si no hacemos nada para evitarlo.

martes, 12 de enero de 2016

Gofres light que me hacen creer en un mundo mejor.

Si has leído la presentación del blog, sabrás que toda esta aventura empezó por unos riquísimos gofres. El ser humano es un animal social, y lo que no se comparte no se disfruta. Necesitaba hacer difusión.

Esta receta consta de tres partes, gofre base y dos toppings. Por supuesto, puedes hacer la base y prescindir de los toppings, pero todos sabemos que eso no es lo que quieres.

¿Quién está detrás?


Me presento. Me llamo Enerio Dima, nací en el 90 y me crié viendo a los Power Rangers y reposiciones del Equipo A.

La Gofrera Nihilista.

Supongo que ya te habrás dado cuenta, pero no soy nada buena poniendo nombre a las cosas.

En los Sims, siempre escogía uno aleatorio, o irremediablemente todos mis ciudadanos acabarían llamándose con cuatro variantes del mismo.

Decidí el título de mi primera novela cuando tenía que ir a registrarla, y elegí el más obvio de cuantos podrían haber sido. Ya volveremos sobre ello más adelante, en alguna otra entrada.

Cuando me imagino a mi misma con mi futuro perro (algún dia, lejos de casapadres), soy incapaz de imaginar cómo llamaré a la criaturita.

¿Y por qué te cuento ésto? Puede que no te importe mucho, pero como sigues aquí, te lo explico. Intento aclarar el por qué de "La Gofrera Nihilista".

El caso es que el domingo me hice un desayuno delicioso. Pero que muy, muy, rico. Y me apetece difundirlo, además de asegurarme de que apunto la receta para que no se me olvide. Eran unos gofres, y yo amo a mi gofrera.

En cuanto al nihilismo, la verdad es que soy una chica bastante ceniza y dramática. No espero que el futuro tenga nada para mi (ni para nadie). Mi gofrera es como yo. Ella solo hace gofres, no cree en Dios ni en el Destino.  

La pregunta no es por qué tuve que juntar los gofres con el nihilismo, sino, ¿por qué no?

¿De qué voy a hablar en La Gofrera Nihilista? Pues de cualquier cosa que me interese. Mis temas favoritos son dibujo, escritura, lectura y, cómo no, comida. Tal vez un día una reseña de un libro, otro una foto de algún dibujo mío. Seguramente escriba alguna vez para quejarme de cosas. No espero que las actualizaciones vayan a ser muy frecuentes, pero tampoco lo descarto. Lo iremos descubriendo juntos.

¿Habrá recetas? Por supuesto, pero no solo eso. Además, este no será un blog de cocina cuqui. Soy una fotógrafa atroz, aunque le ponga muchas ganas.

¿Y dónde están esos maravillosos gofres? Aquí mismo los tienes, esperando que los repliques en casa.

En resumen, te doy la bienvenida a mi gofrera, tu gofrera, la gofrera de la gente. La Gofrera Nihilista.

Enerio.